Poemas sobre el mar antonio machado

Poemas sobre el mar antonio machado

Proverbios y canciones de antonio machado

«Vagabundo, tus pasos son el camino, y nada más; vagabundo, no hay camino, el camino se hace al andar. Caminando se hace el camino, y al mirar atrás se ve la senda que nunca se volverá a pisar. Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar».

«XXIXCaminante, no hay camino.El camino se hace al andar.Caminante, el camino son tus huellasY nada más.Caminante, no hay caminoEl camino se hace al andar.Al andar se hace caminoY al girar, se mira hacia atrásEn un camino que nunca se volverá a pisarCaminante, no hay caminoSólo estelas en el mar».

«Anoche mientras dormía,soñé-¡maravilloso error!-que un manantial brotaba en mi corazón.Dije: Anoche, mientras dormía, soñé -¡maravilloso error!- que tenía una colmena dentro de mi corazón, y las abejas doradas hacían panales blancos y miel dulce de mis viejos fracasos. Anoche, mientras dormía, soñé -¡maravilloso error!- que un sol ardiente daba luz dentro de mi corazón.Era ardiente porque sentía calor como de un hogar,y sol porque daba luz y hacía brotar lágrimas de mis ojos.Anoche, mientras dormía, soñé -¡maravilloso error!- que era Dios el que tenía aquí dentro de mi corazón. «

Antonio machado poemas en español

Poeta famoso /Antonio Machado1875-1939 – Clasificado en el puesto 173 de los 500 mejores poetasNacido en el Palacio de las Dueñas, cerca de Sevilla, España, el joven Machado se trasladó con su familia a Madrid, donde su padre había obtenido una cátedra. Cuando la repentina muerte de su padre en 1893 dejó a la familia sin apoyo económico, Machado y su hermano Manuel Machado se dedicaron a escribir y actuar para mantenerse. En 1899, los hermanos viajaron a París, donde encontraron trabajo como traductores. En 1903, Machado publicó su primer libro de poemas, titulado Soledades, que era un estudio sobre el carácter modernista. A éste le siguió, en 1912, la publicación de Campos de Castilla, una consideración poética de un paisaje castellano humanizado.

Se casó con Leonor Izquierdo, que murió en 1912. También retomó la educación que la muerte de su padre había interrumpido, obteniendo la licenciatura en la Universidad de Madrid en 1918. Durante la última década de su vida, Machado volvió a involucrarse en el teatro, colaborando con su hermano en varias obras de éxito. Estaba en Madrid cuando estalló la Guerra Civil española, que le obligó a escribir poemas políticos. La violencia le obligó a huir de Madrid y murió exiliado en Francia en febrero de 1939.

Viajero, no hay camino que valga

Antonio Cipriano José María y Francisco de Santa Ana Machado y Ruiz (26 de julio de 1875 – 22 de febrero de 1939), conocido como Antonio Machado, fue un poeta español y una de las principales figuras del movimiento literario español conocido como la Generación del 98. Su obra, inicialmente modernista, evolucionó hacia un simbolismo intimista con rasgos románticos. Poco a poco fue desarrollando un estilo caracterizado, por un lado, por el compromiso con la humanidad y, por otro, por la contemplación casi taoísta de la existencia, una síntesis que, según Machado, se hacía eco de la más antigua sabiduría popular. En palabras de Gerardo Diego, Machado «hablaba en verso y vivía en poesía»[1].

Entre 1919 y 1931, Machado fue profesor de francés en el Instituto de Segovia, en Segovia. Se trasladó allí para estar más cerca de Madrid, donde vivía Manuel. Los hermanos se reunían los fines de semana para trabajar juntos en varias obras de teatro, cuyas representaciones les dieron gran popularidad. Fue también aquí donde Antonio tuvo un romance secreto con Pilar de Valderrama, una mujer casada y con tres hijos, a la que se referiría en su obra con el nombre de Guiomar. En 1932, se le concedió la plaza de profesor en el «Instituto Calderón de la Barca» de Madrid.

Poemas de antonio machado

Este célebre poema del poeta español Antonio Machado (1875- 1939) llegó a mis manos por primera vez a través del poeta estadounidense Robert Bly en su antología seminal, El alma está aquí para su propia alegría. Luego se volvió mucho más personal cuando mi amada compañera y esposa Somae me lo citó en el tercer día que estuvimos juntos. Me estaba centrando en el futuro y ella me recordó suavemente, a través de este poema, que hay que ir día a día, Richard. Un día a la vez. Ahora miro hacia atrás y veo más de cuatro mil trescientos ochenta de ellos.

Y qué relevante es este poema hoy en día. Su énfasis en un paso a la vez. Cada paso basado en el día de hoy. ¡Sólo mirando hacia atrás conoceremos el camino! Me recuerda la gran frase de David Whyte: lo que podemos planear es demasiado pequeño para que lo vivamos.

Y este pequeño gran poema suena tan cierto, especialmente ahora, durante la pandemia, cuando la preocupación por el futuro parece estar corriendo como un virus. Qué negocios no volverán a abrir. El impacto a largo plazo en las carteras de inversión, las pensiones, nuestro nivel de vida. En cambio, este pequeño y enorme poema dice un paso hoy, otro mañana. Y confía en que el paso de mañana puede que no forme parte de lo que habías planeado.

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