España estado laico o aconfesional

España estado laico o aconfesional

datos sobre la religión en españa

La irreligiosidad en España es un fenómeno que existe al menos desde el siglo XVII.[2] El laicismo se hizo relativamente popular (aunque la mayoría de la sociedad seguía siendo muy religiosa) a finales del siglo XIX y principios del XX, a menudo asociado al anticlericalismo y a los movimientos progresistas, republicanos, anarquistas o socialistas[3].

Durante la Segunda República Española (1931-1936), España se convirtió en un Estado laico, limitando la actividad de la Iglesia católica y expulsando a ésta de la educación. Durante la guerra civil española los irreligiosos fueron reprimidos por el bando franquista, mientras que la religión fue ampliamente perseguida entre los republicanos.

Durante el periodo de la España franquista (1939-1975) no se toleró la irreligiosidad, siguiendo la ideología nacional-católica del régimen; los ciudadanos españoles debían ser católicos por ley, aunque esto cambió tras el Concilio Vaticano II. Los irreligiosos no podían ser trabajadores públicos ni expresar su pensamiento abiertamente.

Tras la transición democrática española (1975-1982), se levantaron las restricciones a la irreligión[4]. En las últimas décadas la práctica religiosa ha disminuido drásticamente y la irreligión ha crecido en popularidad[5].

el cristianismo en españa

La mayoría de la población española es católica. La presencia del catolicismo en España es histórica y culturalmente dominante. Sin embargo, en los últimos 40 años de laicismo desde la muerte de Franco, el papel que juega la religión en la vida cotidiana de los españoles ha disminuido considerablemente. La ley impide que el censo español registre la afiliación religiosa de la población. Sin embargo, en 2018, el Centro Español de Investigaciones Sociológicas estimó que el 68,5% de la población se identificaba como católica. Otra proporción de la población se identificaba como irreligiosa (16,8%) o atea (9,6%). Mientras tanto, el resto de la población se identificaba con otra religión (2,6%) o no daba respuesta (2,6%).1 Las estimaciones indican repetidamente que la afiliación religiosa está en constante descenso, y que la proporción de españoles irreligiosos o ateos crece cada año.

El Centro Español de Investigaciones Sociológicas también ha mostrado un descenso en la asistencia a la iglesia. De los españoles que se identifican como religiosos, el 59% afirma que rara vez va a misa, el 13,3% asiste a misa unas pocas veces al año, el 9,9% unas pocas veces al mes, el 14,1% casi todos los domingos y el 2,2% varias veces a la semana.2 Esto indica que la mayoría de los españoles que creen en Dios no practican su fe de forma regular. Las generaciones más jóvenes tienden a ser menos religiosas que las de mayor edad. Por su parte, los españoles que viven en zonas rurales también son, en general, más religiosos.

gobierno de españa

La irreligiosidad en España es un fenómeno que existe al menos desde el siglo XVII.[2] El laicismo se hizo relativamente popular (aunque la mayoría de la sociedad seguía siendo muy religiosa) a finales del siglo XIX y principios del XX, a menudo asociado al anticlericalismo y a los movimientos progresistas, republicanos, anarquistas o socialistas[3].

Durante la Segunda República Española (1931-1936), España se convirtió en un Estado laico, limitando la actividad de la Iglesia católica y expulsando a ésta de la educación. Durante la guerra civil española los irreligiosos fueron reprimidos por el bando franquista, mientras que la religión fue ampliamente perseguida entre los republicanos.

Durante el periodo de la España franquista (1939-1975) no se toleró la irreligiosidad, siguiendo la ideología nacional-católica del régimen; los ciudadanos españoles debían ser católicos por ley, aunque esto cambió tras el Concilio Vaticano II. Los irreligiosos no podían ser trabajadores públicos ni expresar su pensamiento abiertamente.

Tras la transición democrática española (1975-1982), se levantaron las restricciones a la irreligión[4]. En las últimas décadas la práctica religiosa ha disminuido drásticamente y la irreligión ha crecido en popularidad[5].

población de españa

Católico practicante (18,4%) Católico no practicante (39%) Ateo (14,6%) Agnóstico (12,9%) No creyente/Indiferente (11,4%) Creyente en otra religión o denominación (2,5%) No contestó (1,3%)

La religión en España se caracteriza por el predominio de la Iglesia católica con altos niveles de secularización a partir de 2021[actualizar]. Además, los españoles católicos suelen autodenominarse «practicantes» o «no practicantes» en función de su nivel de religiosidad, siendo los católicos fuertemente practicantes sólo el 20% de la población[2] Sin embargo, muchos aspectos culturales del catolicismo siguen siendo fuertes entre la población, por ejemplo las fiestas religiosas. Según una encuesta de 2021, los que van a la iglesia varias veces al año son el 17,3% de la población total; los que van varias veces al mes, el 9,3%; los que van todos los domingos y todos los días de precepto, el 14,9%; y los que van varias veces a la semana, el 4,3%[3] Hay minorías de adeptos a otras religiones cristianas y no cristianas.

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