Niveles de organisacion de la materia viva

Niveles de organisacion de la materia viva

Niveles de organización biológica de menor a mayor

La materia de los seres vivos se organiza en una serie de niveles de complejidad creciente, que van desde el nivel atómico hasta el nivel multicelular con tejidos y órganos. Sólo las plantas y los animales alcanzan el más alto, mientras que las bacterias se quedan en el nivel unicelular.

Los tipos de moléculas más abundantes en los seres vivos son siempre los mismos, sin importar si se trata de una bacteria o de un ser humano. Pueden ser orgánicas (con un esqueleto de átomos de carbono: carbohidratos, lípidos, proteínas, ácidos nucleicos) o inorgánicas (sin él: agua, sales minerales).

La unidad básica de la vida. Si algo no está formado por células, no es un ser vivo. Las células pueden reproducirse e interactuar con su entorno (intercambiando materia y energía, y pudiendo notar sus características). Todas las células tienen una membrana plasmática, algunos orgánulos y material genético.

Las células sin núcleo real (sin membrana nuclear) son del primer tipo. Las células con un núcleo real (material genético encerrado en una membrana nuclear) son del segundo tipo. Las bacterias y las arqueas son procariontes; las algas, los protozoos, los hongos, las plantas y los animales son eucariontes.

Cuáles son los niveles de organización

Los seres vivos están muy organizados y estructurados, siguiendo una jerarquía en una escala que va de lo pequeño a lo grande. El átomo es la unidad más pequeña y fundamental de la materia. Está formado por un núcleo rodeado de electrones. Los átomos forman moléculas. Una molécula es una estructura química formada por al menos dos átomos unidos por un enlace químico. Muchas moléculas de importancia biológica son macromoléculas, grandes moléculas que suelen formarse combinando unidades más pequeñas llamadas monómeros. Un ejemplo de macromolécula es el ácido desoxirribonucleico (ADN) (Figura 7), que contiene las instrucciones para el funcionamiento del organismo que lo contiene.

Algunas células contienen agregados de macromoléculas rodeados de membranas; se denominan orgánulos. Los orgánulos son pequeñas estructuras que existen dentro de las células y que desempeñan funciones especializadas. Todos los seres vivos están formados por células; la propia célula es la unidad fundamental más pequeña de estructura y función en los organismos vivos. Este requisito es la razón por la que los virus no se consideran vivos: no están hechos de células. Para crear nuevos virus, tienen que invadir y secuestrar una célula viva; sólo así pueden obtener los materiales que necesitan para reproducirse. Algunos organismos están formados por una sola célula y otros son multicelulares. Las células se clasifican como procariotas o eucariotas.

12 niveles de organización biológica

«Jerarquía de la vida» y «Niveles de organización» redirigen aquí. Para la ordenación y organización jerárquica de todos los organismos, véase Clasificación biológica. Para la jerarquía evolutiva de los organismos y las relaciones interespecíficas, véase Árbol filogenético.

La organización biológica es la jerarquía de estructuras y sistemas biológicos complejos que definen la vida mediante un enfoque reduccionista[1] La jerarquía tradicional, como se detalla a continuación, se extiende desde los átomos hasta las biosferas. Los niveles superiores de este esquema suelen denominarse concepto de organización ecológica, o como el campo, ecología jerárquica.

Cada nivel de la jerarquía representa un aumento de la complejidad organizativa, y cada «objeto» se compone principalmente de la unidad básica del nivel anterior[2] El principio básico de la organización es el concepto de emergencia: las propiedades y funciones que se encuentran en un nivel jerárquico no están presentes y son irrelevantes en los niveles inferiores.

La organización biológica de la vida es una premisa fundamental para numerosos ámbitos de la investigación científica, especialmente en las ciencias médicas. Sin este necesario grado de organización, sería mucho más difícil -y probablemente imposible- aplicar el estudio de los efectos de diversos fenómenos físicos y químicos a las enfermedades y a la fisiología (funcionamiento del cuerpo). Por ejemplo, campos como la neurociencia cognitiva y del comportamiento no podrían existir si el cerebro no estuviera compuesto por tipos específicos de células, y los conceptos básicos de la farmacología no podrían existir si no se supiera que un cambio a nivel celular puede afectar a todo un organismo. Estas aplicaciones se extienden también a los niveles ecológicos. Por ejemplo, el efecto insecticida directo del DDT se produce a nivel subcelular, pero afecta a niveles superiores hasta e incluso a múltiples ecosistemas. En teoría, un cambio en un átomo podría cambiar toda la biosfera.

Niveles de organización biológica

junto con las partes abióticas, o no vivas, de ese entorno, como el nitrógeno del suelo o el agua de lluvia. En el nivel más alto de organización (Figura 1.8), la biosfera es el conjunto de todos los ecosistemas, y representa las zonas

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