Invencion de la bombilla electrica

Invencion de la bombilla electrica

Filamento eléctrico

Una bombilla incandescente, lámpara incandescente o globo de luz incandescente es una luz eléctrica con un filamento de alambre que se calienta hasta que brilla. El filamento está encerrado en una bombilla de vidrio con un vacío o gas inerte para proteger el filamento de la oxidación. La corriente se suministra al filamento mediante terminales o cables incrustados en el vidrio. Un casquillo proporciona el soporte mecánico y las conexiones eléctricas.

Las bombillas incandescentes se fabrican en una amplia gama de tamaños, potencia luminosa y voltajes, desde 1,5 voltios hasta unos 300 voltios. No necesitan equipos de regulación externos, tienen un bajo coste de fabricación y funcionan igual de bien con corriente alterna que con corriente continua. Por ello, la bombilla incandescente se ha generalizado en la iluminación doméstica y comercial, en la iluminación portátil, como lámparas de mesa, faros de coche y linternas, y en la iluminación decorativa y publicitaria.

Las bombillas incandescentes son mucho menos eficientes que otros tipos de iluminación eléctrica, ya que convierten en luz visible menos del 5% de la energía que utilizan[1] El resto de la energía se pierde en forma de calor. La eficacia luminosa de una bombilla incandescente típica para un funcionamiento a 120 V es de 16 lúmenes por vatio, en comparación con los 60 lm/W de una bombilla fluorescente compacta o los 150 lm/W de algunas lámparas LED blancas[2].

La invención de la bombilla de thomas edison

La idea básica de utilizar la electricidad para crear luz fue investigada por primera vez hace más de 200 años por el químico inglés Humphrey Davy. Demostró que cuando la corriente eléctrica circulaba por los cables, su resistencia hacía que se calentaran hasta el punto de emitir luz. Pero también identificó el problema clave para crear la primera «luz incandescente» práctica: encontrar un material barato que ardiera con fuerza y durara muchas horas.

A menudo se atribuye al inventor estadounidense Thomas Edison la creación de la solución en 1879: la bombilla de filamento de carbono. Sin embargo, el químico británico Warren de La Rue había resuelto los problemas científicos casi 40 años antes. Utilizó filamentos finos -y por tanto de alta resistencia- para conseguir la luminosidad, y retrasó su combustión fabricándolos con un metal de alto punto de fusión sellado al vacío. Sin embargo, su elección del costoso platino para el filamento y las dificultades para conseguir un buen vacío hicieron que el resultado no fuera rentable.

En 1878, otro químico británico, Joseph Swan, hizo una demostración pública de la primera luz basada en carbono comercialmente viable, pero su uso de filamentos relativamente gruesos seguía provocando un rápido agotamiento. La combinación de Edison de un diseño de filamentos de carbono finos con un mejor vacío le convirtió en el primero en resolver los retos científicos y comerciales del diseño de bombillas.

Thomas edison

La idea básica de utilizar la electricidad para crear luz fue investigada por primera vez hace más de 200 años por el químico inglés Humphrey Davy. Demostró que cuando la corriente eléctrica circulaba por los cables, su resistencia hacía que se calentaran hasta el punto de emitir luz. Pero también identificó el problema clave para crear la primera «luz incandescente» práctica: encontrar un material barato que ardiera con fuerza y durara muchas horas.

A menudo se atribuye al inventor estadounidense Thomas Edison la creación de la solución en 1879: la bombilla de filamento de carbono. Sin embargo, el químico británico Warren de La Rue había resuelto los problemas científicos casi 40 años antes. Utilizó filamentos finos -y por tanto de alta resistencia- para conseguir la luminosidad, y retrasó su combustión fabricándolos con un metal de alto punto de fusión sellado al vacío. Sin embargo, su elección del costoso platino para el filamento y las dificultades para conseguir un buen vacío hicieron que el resultado no fuera rentable.

En 1878, otro químico británico, Joseph Swan, hizo una demostración pública de la primera luz basada en carbono comercialmente viable, pero su uso de filamentos relativamente gruesos seguía provocando un rápido agotamiento. La combinación de Edison de un diseño de filamentos de carbono finos con un mejor vacío le convirtió en el primero en resolver los retos científicos y comerciales del diseño de bombillas.

Lámpara fluorescente

Si se pregunta: «¿Quién inventó la bombilla?», lo más probable es que la gente diga que Thomas Edison. Sin embargo, aunque es cierto que el inventor estadounidense creó una bombilla incandescente comercialmente viable, muchos otros habían puesto mucha, eh, «energía» en la invención de la luz eléctrica antes que él. Para contarte más, Socket Store ha recopilado esta no tan breve historia de la bombilla.

1802: Durante algún tiempo, los inventores habían intentado convertir la electricidad en luz y, finalmente, un químico británico llamado Thomas Davy lo consiguió tras crear una versión eléctrica de la recién inventada pila. Conectando cables y un trozo de carbón a su pila, consiguió generar una luz pequeña pero muy brillante. Su «lámpara de arco eléctrico» era demasiado brillante y la luz no duraba mucho, pero había inventado la iluminación eléctrica incandescente y allanado el camino a Edison.

1815: Davy estudió los gases, y un grupo de mineros de Newcastle le escribió para contarle los peligros que corrían por las explosiones subterráneas, causadas cuando sus velas provocaban gas metano. Davy inventó una luz de seguridad llamada lámpara Davy; ese mismo año el ingeniero George Stephenson también fabricó una lámpara de seguridad.

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