Arn estructura y funcion

Arn estructura y funcion

3 tipos de arn y sus funciones

Algunas moléculas de ARN desempeñan un papel activo dentro de las células catalizando reacciones biológicas, controlando la expresión de los genes o detectando y comunicando las respuestas a las señales celulares. Uno de estos procesos activos es la síntesis de proteínas, una función universal en la que las moléculas de ARN dirigen la síntesis de proteínas en los ribosomas. Este proceso utiliza moléculas de ARN de transferencia (ARNt) para llevar aminoácidos al ribosoma, donde el ARN ribosómico (ARNr) une los aminoácidos para formar las proteínas codificadas.

Al igual que el ADN, la mayoría de los ARN biológicamente activos, incluidos el ARNm, el ARNt, el ARNr, los ARNsn y otros ARNs no codificantes, contienen secuencias autocomplementarias que permiten que partes del ARN se plieguen[5] y se emparejen consigo mismas para formar dobles hélices. El análisis de estos ARN ha revelado que están muy estructurados. A diferencia del ADN, sus estructuras no consisten en largas hélices dobles, sino en conjuntos de hélices cortas que se agrupan en estructuras similares a las de las proteínas.

De este modo, los ARN pueden realizar catálisis químicas (como las enzimas)[6]. Por ejemplo, la determinación de la estructura del ribosoma -un complejo ARN-proteína que cataliza la formación de enlaces peptídicos- reveló que su sitio activo está compuesto enteramente por ARN[7].

Pequeño arn de interferencia

Algunas moléculas de ARN desempeñan un papel activo dentro de las células catalizando reacciones biológicas, controlando la expresión de los genes o detectando y comunicando las respuestas a las señales celulares. Uno de estos procesos activos es la síntesis de proteínas, una función universal en la que las moléculas de ARN dirigen la síntesis de proteínas en los ribosomas. Este proceso utiliza moléculas de ARN de transferencia (ARNt) para llevar aminoácidos al ribosoma, donde el ARN ribosómico (ARNr) une los aminoácidos para formar las proteínas codificadas.

Al igual que el ADN, la mayoría de los ARN biológicamente activos, incluidos el ARNm, el ARNt, el ARNr, los ARNsn y otros ARNs no codificantes, contienen secuencias autocomplementarias que permiten que partes del ARN se plieguen[5] y se emparejen consigo mismas para formar dobles hélices. El análisis de estos ARN ha revelado que están muy estructurados. A diferencia del ADN, sus estructuras no consisten en largas hélices dobles, sino en conjuntos de hélices cortas que se agrupan en estructuras similares a las de las proteínas.

De este modo, los ARN pueden realizar catálisis químicas (como las enzimas)[6]. Por ejemplo, la determinación de la estructura del ribosoma -un complejo ARN-proteína que cataliza la formación de enlaces peptídicos- reveló que su sitio activo está compuesto enteramente por ARN[7].

Estructura del arn

Empecemos por lo básico. El ácido desoxirribonucleico (ADN) es una molécula con la que tal vez ya esté familiarizado; contiene nuestro código genético, el plano de la vida. Esta molécula esencial es la base del «dogma central de la biología», es decir, la secuencia de acontecimientos necesaria para que la vida funcione. El ADN es una larga molécula de doble cadena formada por bases, situada en el núcleo de la célula.  El orden de estas bases determina el proyecto genético, de forma similar al orden de las letras del alfabeto para formar palabras. Las «palabras» del ADN tienen tres letras (o bases), y estas palabras codifican específicamente los genes, que en el lenguaje de la célula, es el plano para la fabricación de proteínas. Además, el ADN es extremadamente estable (sorprendentemente, se ha aislado ADN intacto de mamuts lanudos congelados que murieron hace más de 10.000 años), por lo que son los planos utilizados para transmitir la información genética de generación en generación.

Para «leer» estos planos, el ADN de doble hélice se descompone para exponer las hebras individuales y una enzima las traduce en un mensaje intermedio móvil, llamado ácido ribonucleico (ARN). Este mensaje intermedio se denomina ARN mensajero (ARNm) y lleva las instrucciones para fabricar proteínas. Cuando la célula ya no necesita fabricar esa proteína, las instrucciones del ARNm se destruyen. Como los planos de ADN permanecen intactos, la célula puede volver al ADN y hacer más copias de ARN cuando necesite fabricar más proteínas.

Wikipedia

Cuando una célula se divide, crea una copia de su información genética -en forma de moléculas de ADN- para cada una de las dos células hijas resultantes. La exactitud de estas copias determina la salud y las características hereditarias de las células nacientes, por lo que es esencial que el proceso de replicación del ADN sea lo más preciso posible (Figura 1).

Un factor que ayuda a garantizar la precisión de la replicación es la propia estructura de doble hélice del ADN. En concreto, las dos hebras de la doble hélice del ADN están formadas por combinaciones de moléculas denominadas nucleótidos. El ADN está formado por sólo cuatro nucleótidos diferentes – adenina (A), timina (T), citosina (C) y guanina (G) – cada uno de los cuales recibe el nombre de la base nitrogenada que contiene. Además, los nucleótidos que forman una hebra de la doble hélice del ADN siempre se unen a los nucleótidos de la otra hebra según un patrón conocido como emparejamiento de bases complementarias; en concreto, la A siempre se empareja con la T y la C siempre se empareja con la G (Figura 2). Así, durante la división celular, las hebras emparejadas se deshacen y cada una de ellas sirve de molde para la síntesis de una nueva hebra complementaria.

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